La Crisis del Abuso Sexual
Una crisis espiritual, emocional y moral.
De las víctimas que fueron abusadas sexualmente, el 26% de las violaciones se produjeron entre los 12 y 14 años, y el 34%, cuando tenían menos de 9 años. Muchos de ellos son parte de nuestras iglesias. Y muchos adultos siguen arrastrando heridas nunca sanadas.
Historias Reales
Fui abusada sexualmente a la edad de 5 años por un familiar cercano. Esta situación pudo haber durado unos 2 meses, realmente no lo recuerdo con exactitud. Pero siempre sucedió en el escenario de un juego inocente de niños (jugar al papá y a la mamá junto con otros amiguitos). De esta forma fui la mejor carnada.
Nunca supe lo que esto causó en mi vida hasta que me casé. 26 años después encuentro el programa de Corazón Puro y logro comprender que mis emociones estaban dañadas, cuánto perdón necesitaba dar y recibir, y empieza mi camino hacia la verdadera libertad en Cristo. Lo recomiendo completamente a cualquier persona que haya sufrido abuso, muchas veces lo normalizamos y pasamos por alto detalles que se instalan en el alma y afectan nuestras relaciones y nuestro ser. Pero Dios promete libertad y plenitud, y sería una pena pasar por esta vida sin vivirlas.
Jennifer Barrios
A los 6 años fui abusada y en el año 2015 pasé por Corazón Puro Dios tenía preparada una cita muy especial conmigo porque aunque me callé por más de 30 años los efectos negativos sobre mi vida fueron haciéndose más evidentes cada vez hasta que no podía más, pero al caminar por el proceso aprendí que la misericordia y el amor de Dios fueron más grandes, me armó de valor para dejar los miedos, traumas, complejos, para ser la mujer que creó y no la que pensé que era. Dios me hizo una mujer con una historia única que puede ayudar a otras para que lleguen al lugar que ha sido preparado para cada una de ellas.
Dalia Nieto
Es un error creer que al recibir a Cristo automáticamente todas las cicatrices desaparecen y que el pasado no afecta nuestro futuro. Fui abusada por mi hermana a los 3 años y por mi hermano a los 6 años.
Es una realidad que un pasado doloroso no desaparece, pero Cristo nos ayuda a no verlo con dolor, nos ayuda a perdonar y a ser libres, porque la verdad, nos hace libres.
En el año 2020 decidí dar un paso. Pasé por el programa de Corazón Puro, entendiendo que necesitaba sanidad de parte de Dios. Hoy día sé que es un proceso y que sigo en él. Aprendí que tenía una imagen distorsionada de quién es Dios, probé su amor, ese amor que nunca se va a separar de nosotros. (Romanos 8:34)
Que el Señor les llene de su paz y gozo.
Que el Señor les llene de su paz y gozo.
Paula Rivera